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Apitoxina, una excelente opción terapéutica

La aplicación del veneno de las abejas ha desempeñado, desde siempre, un papel muy importante en la homeopatía; ejemplo de ello son las publicaciones de C. Hering (1853), de C. W. Wolf (1858) y Goullon y Kafka (1880). Los homeópatas han sido siempre partidarios de la utilización de los productos procedentes de la abeja para tratar el reumatismo y la artrosis.
No hubo casi ninguna enfermedad en la que no se usaran productos apícolas, sobre todo para tratar enfermedades internas, ya fuera en forma de tinturas o de infusiones.
Desde tiempos inmemoriales en los círculos de apicultores se tenía la convicción de que las picaduras de abejas ayudaban a evitar el reuma. Partiendo de estos conocimientos, el Dr. Tertsh fue el primer médico que realizó investigaciones sistemáticas con 173 pacientes reumáticos y 39.000 picaduras de abejas; publicó sus resultados en 1888.
Diez años más tarde, el Dr. Langer dio a conocer sus primeros experimentos con la apitoxina, obteniendo posteriormente buenos resultados en su clínica con inyecciones de soluciones diluidas del veneno.
Podemos afirmar que desde hace siglos se usa el veneno de las abejas con una finalidad terapéutica, pero hasta hace poco le faltaba una base científica para la aplicación práctica; ésta se apoyaba más que nada en la experiencia de la medicina popular. Lo que hacía falta eran datos farmacológicos exactos y la reacción de nuevos preparados que permitieran la elaboración de indicaciones y métodos racionales de aplicación.
Las investigaciones clínicas y experimentales con la apitoxina llevadas a cabo en varios países han confirmado su alta actividad biológica. La composición y la efectividad de la apitoxina se investiga actualmente en numerosas cátedras, esto es, en institutos de fisiología, biología, bioquímica, química, reumatología, medicina y de control de productos farmacéuticos.
Se han realizado también numerosas observaciones clínicas sobre la utilidad de la apitoxina, especialmente en Rusia y Ucrania, pero también en la Clínica Universitaria de Reumatología de Munish (H. Mathies) y en el Hospital Municipal de Sofía.
Obtención de la Apitoxina
Hoy se realiza la extracción del veneno con la “estimulación eléctrica” de las abejas.  Éste método permite obtener mayores cantidades de apitoxina a corto plazo de miles de abejas. En este caso hay que “ordeñar” un millón de abejas (una única vez), lo que equivale a 20 colmenas, para obtener 1g de apitoxina. La importancia de este método radica sobre todo en que las abejas no se ven afectadas, al contrario de lo que ocurría con métodos anteriores, con los cuales había que sacrificarlas para obtener la apitoxina.
Acciones farmacológicas.
La apitoxina es un medicamento homeopático que se encuentra descrito en todas las farmacopeas  homeopáticas del mundo.
Entre las acciones farmacológicas más importantes podemos destacar:
Movilidad sin dolor, satisfacción y energía.
Dilata los vasos capilares e intensifica la circulación, evita la formación de coágulos.
Posee efecto anestésico local.
Mejora el funcionamiento del hígado.
Mejora la actividad del cerebro.
Posee acción inmunológica en el tratamiento de las enfermedades reumáticas.
Acelera la soldadura de fracturas.
Es una activo agente inmunizante.
Es radioprotector: Protege contra las lesiones provocadas por las radiaciones utilizadas en el tratamiento contra el cáncer.
Influye positivamente en el sistema nervioso. (ayuda en el tratamiento de esclerosis múltiple)
Durante el tratamiento no se forman anticuerpos contra el veneno, por ello el tratamiento con apitoxina es siempre efectivo.
La apitoxina es un antibiótico natural.
Los ANTIINFLAMATORIOS sintéticos en la artrosis por ejemplo, calman el dolor, pero a largo plazo destruyen el cartílago, agravando la enfermedad.  Además de las intolerancias típicas: digestivas, renales, hepáticas. Por ejemplo, el 37 % de las hemorragias digestivas que requieren internación son debido al uso y abuso de antinflamatorios (fuente: American Medical Association).
Por su alta eficacia la apitoxina debería ser el tratamiento de elección en la artrosis, pudiendo ser solución definitiva cuando se actúa precozmente.
Es capaz de calmar el dolor, desinflamar, regular las defensas y promover la curación.

Abejas

La aplicación del veneno de las abejas ha desempeñado, desde siempre, un papel muy importante en la homeopatía; ejemplo de ello son las publicaciones de C. Hering (1853), de C. W. Wolf (1858) y Goullon y Kafka (1880). Los homeópatas han sido siempre partidarios de la utilización de los productos procedentes de la abeja para tratar el reumatismo y la artrosis.

No hubo casi ninguna enfermedad en la que no se usaran productos apícolas, sobre todo para tratar enfermedades internas, ya fuera en forma de tinturas o de infusiones.

Desde tiempos inmemoriales en los círculos de apicultores se tenía la convicción de que las picaduras de abejas ayudaban a evitar el reuma. Partiendo de estos conocimientos, el Dr. Tertsh fue el primer médico que realizó investigaciones sistemáticas con 173 pacientes reumáticos y 39.000 picaduras de abejas; publicó sus resultados en 1888.

Diez años más tarde, el Dr. Langer dio a conocer sus primeros experimentos con la apitoxina, obteniendo posteriormente buenos resultados en su clínica con inyecciones de soluciones diluidas del veneno.

Podemos afirmar que desde hace siglos se usa el veneno de las abejas con una finalidad terapéutica, pero hasta hace poco le faltaba una base científica para la aplicación práctica; ésta se apoyaba más que nada en la experiencia de la medicina popular. Lo que hacía falta eran datos farmacológicos exactos y la reacción de nuevos preparados que permitieran la elaboración de indicaciones y métodos racionales de aplicación.

Las investigaciones clínicas y experimentales con la apitoxina llevadas a cabo en varios países han confirmado su alta actividad biológica. La composición y la efectividad de la apitoxina se investiga actualmente en numerosas cátedras, esto es, en institutos de fisiología, biología, bioquímica, química, reumatología, medicina y de control de productos farmacéuticos.

Se han realizado también numerosas observaciones clínicas sobre la utilidad de la apitoxina, especialmente en Rusia y Ucrania, pero también en la Clínica Universitaria de Reumatología de Munish (H. Mathies) y en el Hospital Municipal de Sofía.

Obtención de la Apitoxina

Hoy se realiza la extracción del veneno con la “estimulación eléctrica” de las abejas.  Éste método permite obtener mayores cantidades de apitoxina a corto plazo de miles de abejas. En este caso hay que “ordeñar” un millón de abejas (una única vez), lo que equivale a 20 colmenas, para obtener 1g de apitoxina. La importancia de este método radica sobre todo en que las abejas no se ven afectadas, al contrario de lo que ocurría con métodos anteriores, con los cuales había que sacrificarlas para obtener la apitoxina.

Acciones farmacológicas.

La apitoxina es un medicamento homeopático que se encuentra descrito en todas las farmacopeas  homeopáticas del mundo.

Entre las acciones farmacológicas más importantes podemos destacar:

Movilidad sin dolor, satisfacción y energía.

Dilata los vasos capilares e intensifica la circulación, evita la formación de coágulos.

Posee efecto anestésico local.

Mejora el funcionamiento del hígado.

Mejora la actividad del cerebro.

Posee acción inmunológica en el tratamiento de las enfermedades reumáticas.

Acelera la soldadura de fracturas.

Es una activo agente inmunizante.

Es radioprotector: Protege contra las lesiones provocadas por las radiaciones utilizadas en el tratamiento contra el cáncer.

Influye positivamente en el sistema nervioso. (ayuda en el tratamiento de esclerosis múltiple)

Durante el tratamiento no se forman anticuerpos contra el veneno, por ello el tratamiento con apitoxina es siempre efectivo.

La apitoxina es un antibiótico natural.

Los ANTIINFLAMATORIOS sintéticos en la artrosis por ejemplo, calman el dolor, pero a largo plazo destruyen el cartílago, agravando la enfermedad.  Además de las intolerancias típicas: digestivas, renales, hepáticas. Por ejemplo, el 37 % de las hemorragias digestivas que requieren internación son debido al uso y abuso de antinflamatorios (fuente: American Medical Association).

Por su alta eficacia la apitoxina debería ser el tratamiento de elección en la artrosis, pudiendo ser solución definitiva cuando se actúa precozmente.

Es capaz de calmar el dolor, desinflamar, regular las defensas y promover la curación.

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